ME VOY… NO AGUANTO MAS

Deberíamos prestarles más atención a  nuestros jóvenes!!

En estos últimos días he visto varios anuncios sobre la búsqueda de chicos/as que salieron de sus casas sin regreso, y luego de varios días aparecen.

La gran parte se ve reflejada en chicas que salen de sus casas con excusas de ir a comprar y terminan yéndose, como escapando de sus hogares. Esto lleva a que los padres lo relacionen con que pudieron sufrir algún accidente, secuestro, violencia y femicidios con toda la inseguridad que venimos atravesando a menudo, se da la angustia indescriptible de padres y familiares.

Relativamente se lo llama como «abandono voluntario de domicilio», que sería por voluntad del sujeto, que se va porque quieren. Son varios los factores que llevan a que un adolescente abandone su casa, algunos son con alta incidencia; hablamos de maltrato infantil intrafamiliar, maltrato físico, maltrato emocional, abandono físico, abandono emocional, testigos de violencia de género, abusos, entre otros.

Ellos no se van porque quieren, sino porque se ven en una situación que los envuelve y los obliga a tomar la decisión de un escape, y los padres tienen mucho que ver, no es solo el decir «se fue porque quiso», y luego culparlos ¿por qué importa más el qué dirán, a saber que le pasa? ¿Estará bien? ¿Hicimos algo para que esto suceda?

Muchas veces se dejan pasar cosas que realmente son importantes ya sea por el hecho de estar trabajando, estudiando u ocupándose de otros quehaceres, se deja de lado la comunicación entre padres e hijos. Personalmente me atrevo a hablar del tema porque conozco y he visto varios casos donde se dan estos inconvenientes, y entre muchos han llegado a un extremo donde por no entender o simplemente no querer escucharlos y tratar de darle una solución al problema, el chico/a decide terminar con su vida.

La falta de interés o contención de los padres juega un papel fundamental.

Charlando con un especialista sobre el tema me contó que no hay una causa específica, los motivos se dan por diversos temas, los casos más estrechos que puedo comentar son sobre los adolescentes, es que algunos se sienten con miedo de hablar, de contar sus inquietudes, problemas o algo por lo que estén atravesando por lo que se sienten sin apoyo, algunos que se ponen de novios a temprana edad, otros que simplemente tienen conductas inadecuadas con los padres.

Hay que entender que es una época donde hay mucha perturbación a nivel hormonal que a veces hace un tanto impredecible la conducta o comportamiento de los chicos. Es normal entonces verlos que pasan de un estado anímico de mucha euforia, a otro de tristeza; o de tener un alto grado de omnipotencia, en donde todo lo pueden, saben y quieren, a sentirse totalmente desprovistos de autoestima. Es la etapa de mayor vulnerabilidad porque es el paso de la «infancia a la adolescencia».

Hablamos del miedo al contarlo y que por ello haya algún motivo de rechazo u aceptación. Esto es consecuencia a un estilo parental autoritario y demasiado estricto, cuando la forma de crianza es demasiado estricta, puede que los chicos adopten un temor a sus propios padres.

Por otro lado también tenemos el caso del chico rebelde, que no escucha y ante esto los padres no saben cómo reaccionar,  poner un límite, y es ahí donde surge la pregunta.

¿Hay que poner límites a los adolescentes de hoy?

¿Sirve ser «padre amigo» de los hijos? 

Se puede poner un límite, claro que sí, siempre y cuando sean coherentes, lógicos y firmes.

Sobre si sirve ser padre amigo, en lo personal creo que no, porque las personas desarrollamos a lo largo de la vida, en el transcurso del día y las horas, diferentes roles; somos amigos, hijos, padres, empleados, jefes, compradores etc.

A pesar de que seamos siempre la misma persona, no actuamos igual ante unos y ante otros.

No es lo mismo comer con tus padres que con tus amigos de toda la vida, por mucha confianza y buena relación que se tenga entre ambos. Necesitamos poder ejercer como hijos con respecto a nuestros padres, que nos cuiden, atiendan, acompañen, y esto también implica tener que cuidarlos a ellos cuando sean mayores. Todo esto es aplicable, a que los niños, adolescentes, necesitan a sus padres y a sus amigos y sobre todo necesitan que no sean la misma persona.

Entonces para ir finalizando, podemos crear un dialogo entre padre e hijo y mostrarles fortaleza, afecto, darles impulso, potenciarlos, ayudarlos a encaminarse, enseñarles a que la vida no es fácil pero es linda y que vale la pena, con el ejemplo y la cara también porque a veces uno se muestra fuerte ante ellos, pero mostrar también que puede cometer errores de los cuales se puede llegar a tener un aprendizaje. No exigirles tanto, estar pendientes y darles esa seguridad de que tienen un respaldo y que ante cualquier problema o situación cuentan con sus padres.

2 respuestas a “ME VOY… NO AGUANTO MAS

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