INSPIRACIÓN

Según un proverbio chino “el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”. Supongo que esto, unido a la Teoría del Caos propagada por matemáticos y meteorólogos, dio lugar a la película El efecto mariposa.

Una sucesión de hechos impredecibles que determinan ciertas situaciones. Como arrojar una piedra en un lago y ver como se expanden las ondas. Claro que el universo es un sistema caótico flexible.

Sospecho que el cuento El sonido del trueno de Ray Bradbury, también aporta datos a la Teoría del Caos.

Pienso en una definición de cuando estudiaba Dramaturgia: “cuando encontrás un denominador común entre hechos, cosas y personas que, aparentemente, no tienen relación alguna. Estás haciendo arte”.

El batir de las alas de una mariposa en Honk Kong provoca que en Buenos Aires, Argentina, un chico de diecisiete años vaya a buscar a su hermano de trece años para cenar. Lo encuentre en la casa de una chica de catorce años y se enamore. Lo cual sólo pareciera ser casualidad. Y determinó una vida, cincuenta años después.

Porque esa noche en cuestión el chico de diecisiete podría haber dejado que su padre buscara a su hermano, pero decidió ir él para evitarle el reto a su hermano menor.

Las ondas expansivas pueden ser la diferencia entre lo que fue y lo que podría haber sido.

Sin elucubraciones románticas, digamos que un hecho que podría ser sin significación alguna, puede determinar toda una vida. Es decir, pienso en esto a las tres ante meridiano de un viernes. Mientras me envuelve el aroma del café recién hecho y la lluvia cae, lo cual predispone a unir cabos sueltos. A creer que estas insensateces pueden servirle a alguien. Y escucho a Miles Davis con Coltrane. Y hace un rato escuchaba a Juan D´Arienzo como si hubiera un hilo invisible que uniera la música, más allá de los géneros.

Apenas hace unos días, una amiga que también peina canas, me decía que volvió a escribir. Después de treinta y cinco años, gracias a un texto mío “Cuando no puedo escribir”. Por supuesto que me sentí feliz, alguien pudo aprovechar mis palabras desgastadas para hacer algo renovado. Me dijo que la había inspirado la posibilidad de utilizar una noticia cualquiera del diario. Una nota policial, una más, a la que nos tiene acostumbrados (por desgracia) la cotidianeidad de nuestro país. Cerró la historia inconclusa que, por la verosimilitud de su relato, podría ser realidad. Dicho esto con el diario del lunes, habida cuenta que me pasó su cuento y me pareció glorioso.

Ahora suena Charly García y la madrugada, teñida del gris de ausencia de la lluvia, se pintarrajea al antojo del bigote bicolor. Tamborileo con mis dedos sobre la mesa de la computadora, sobrestimo la posibilidad de ser incomprendido en esta conjunción de lluvia, música y me despalabro con ganas.

El aleteo de una mariposa. El encuentro con los recuerdos para afilar lápices y predisponerse a trabajar. “La inspiración existe, pero debe encontrarnos trabajando”, Pablo Picasso. Entonces vuelvo a pensar en arrojar una piedra en medio de un lago, por algún motivo recuerdo a Stephen Hawking y su interpretación de historias múltiples, las ondas provocando que una rana salte hacia la orilla. Una lechuza se atraganta con ella y cae muerta sobre un parabrisas, lo cual induce a un choque donde fallece una persona. La vida y la muerte en un caos interminable. Eros y Thanatos. Según Freud “El erotismo es el equilibrio entre lo estético y lo moral en el cual intervienen impulsos no canalizados de deseo”. Y sospecho que el mundo se mueve por el deseo. Consciente o inconsciente. Así es como en el caótico interior de un scriptor, diría mi amigo el Conde que es versado en estas cuestiones, se mezclan los recuerdos y la posibilidad de cambiar la memoria, haciéndola maleable y afín a sus deseos.

Hace muchos años, en otra vida, estaba en un antro mágico e irrepetible. En medio de una madrugada sin red, ni salvavidas. Cuando un estruendo nos despertó la implícita curiosidad, un automóvil había chocado debajo del puente de Gral. Paz. No había nadie en la calle y cerca del siniestro sólo estaban los policías de la garita y nosotros, dos borrachos con los vasos aún en las manos. Nos acercamos al coche y era una visión aterradora, para mi compañero. Quien vomitó sobre la acera, mientras grababa en mi mente esa imagen. El hombre tenía la cabeza abierta y sangraba profusamente. Lo inquietante era la situación, su compañera yacía con la cabeza entre sus rodillas, también sangrando y el hombre tenía el miembro fuera del pantalón. Los policías no tardaron en alejarnos del lugar. Claro que conservé la imagen y los posibles motivos del choque. Años después fue, la escena en cuestión, parte de un cuento para el que me costaba encontrar un final acorde.

Así es como interpreto esto que para mí es escrivivir. Uniendo retazos de memoria con la realidad. Ficcionando los recuerdos. Encadenando o desalambrando aquello que forma parte de lo que somos.

Por eso es que cuando alguien menciona la palabra “inspiración”, siento el aletear de una mariposa. Y se enfría el café.

  ©Jorge Milone

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s