CLUBES DE BARRIO

Por supuesto que, ante todo, son SOCIALES Y DEPORTIVOS. Claro que los precede el sentimentalismo dulzón de Luna de Avellaneda.

La imperiosa necesidad de hacer dinero para solventar gastos y mantenerse. El problema está en la forma, ahí comienzan las complicaciones. Clases de baile, gimnasia y todo aquello que implique saltar, correr y gritar. Habida cuenta que, para ellos, la cultura pertenece a otros lugares. Jamás intentarán compararse con Centros Culturales, hay una evidente falta de espacio. Y no consideran dentro de lo Social a la Cultura.

Ahora bien, sospecho que la gente consume lo que se le ofrece. Así sin más. Danzas árabes, gimnasia artística, enseñanza de tango y folclore. Y prejuzgan al barrio. Diez o veinte personas de una comisión creen que todo pasa por el deporte y los saltitos. De hecho les dan horas y más horas a profes amigos. El amiguismo llega al punto de que la mayoría cobra y cuando uno se acerca con el proyecto de un Taller Literario, te dicen que deberá ser Gratis.

Claro, también proclaman que “ya nadie lee, mucho menos escribe”. Falacia derivada de sus propias experiencias y falta de visión.

Ahora bien, hace cuarenta (40) años que coordino talleres en lugares tan disímiles como eclécticos. Centros Culturales, Clubes de Barrio, en forma itinerante, en lugares alquilados, en bares y hasta bajo una parra. Y aparece otra cuestión, suelo hacerlos para Jóvenes y Adultos. Entonces les parece raro que se mezcle a niñas púberes con adultos mayores. Estaría de más explicarles que las orgías romanas las organizaban los senadores y no el pueblo. Estaría de más hacerles ver que durante tantos años jamás he tenido problemas, en ese rubro. Después la excusa más hilarante es el tema del horario, parece que todas las actividades con música y sonido están ocupando Todo el tiempo. Hasta me hablaron de un profesor que comienza temprano y no se sabe cuándo termina, más amiguismo claro.

Pensar que mi intención era hacerlo en FORMA GRATUITA. No necesito ganar con esto. Ya tengo mi propio taller virtual pago y desde hace nueve (9) años. Por supuesto que podría hacerlo en cualquier Centro Cultural, pero sería pago. Mi idea era hacerlo Gratis porque vivo a escasos metros del club. Y me carga las pilas y me sirve de mucho hacerlo presencial.

Sentí como que les ofrecía un Audi en forma gratuita y lo rechazaban porque no tenían dónde estacionarlo.

Quedamos en stand by, sin definición. Lo que me lleva a creer que no tienen ni idea sobre la cultura. Durante años he visto en mis talleres chicos y chicas desde once (11) a veinte (20) años. De hecho, por mi cuenta, puse un cartelito en muchas páginas de la zona y las respuestas positivas son más de veinte. Surgió el problema que el teléfono que dan en la página de Facebook, siempre está desconectado.

Incluso hay gente que ha estado en otros talleres conmigo y se han postulado para concurrir, pero chocaron con la mala comunicación del club, referido al teléfono.

No voy a desplegar blasones, cucardas, premios, experiencia. Basta con decir que voy por mi tercer libro y voy a reeditar el primero, que trataba sobre talleres literarios. Supongo que ahora cuento con más material para despacharme a gusto.

Me hace mucho ruido esto de darle a la gente lo que diez o veinte personas consideran que necesita. Dejando de lado la cultura que no sólo puede ser un taller literario. También la fotografía, el dibujo, la pintura, etc. No es necesario ser un Centro Cultural, basta con convertirse en un oasis en medio de un desierto de oportunidades desaprovechadas.

Por supuesto que en cuarenta años he tenido una (1) sola mala experiencia en clubes de barrio, se trató pura y exclusivamente de la persona que estaba a cargo de abrir y cerrar el club. Nos escondía las estufas, nos pegaba folletos políticos sobre el pizarrón, no inscribía a quienes iban a anotarse. Me sirvió de experiencia, allí concurrían dos chicos de diecisiete (17) y veinte (20) años junto con algunos muy mayores. Jamás he interpuesto la política en mis talleres. No me dedico a los panfletos. Intento trasladar experiencia literaria, como mucho pretendo enseñar a pensar y dudar. Materias con las que se forma un buen escritor.

No necesito hacer un relevamiento ni una encuesta, me consta que en Villa Luzuriaga hay muchísima gente que escribe y está interesada en esta experiencia.

No sirve de nada cantar Sobreviviendo ni bailar reggaetón para continuar latiendo. Hace falta arte para que se viva mejor, aún con carencias.

Las modas pasan, quedan los artistas.

(Nótese que este escrito no es una denostación, ni siquiera un lamento de bandoneón, es sólo una sugerencia)

©Jorge Milone  

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